foros
 

 

La Viena de Freud

Luis Minuchín

Es la Viena del 1900, una ciudad dominante de un conglomerado de pueblos periféricos a la modernidad centrada, dice Richard Morse o “ese mundo detrás de las naciones” argumenta Claudio Magris.
Es una indagación escéptica a los costados territoriales de la consagración de lo moderno.
Cruce de intelectualidades y sensibilidades de su tiempo que dejaron una marca en la cultura, una morada de voces, tales como Karl Kraus, Robert Musil, Elías Cannetti, Wittgenstein, Robert Loos, Schoemberg, Klimt y entre muchos otros mas, S. Freud.
En este pasaje de un siglo a otro, la capital imperial de los Habsburgos concentra y hechiza el universo del centro europeo, pero también contiene en sus entrañas, el final, la decadencia, el fin de un imperio.
Con la caída de las murallas, en apenas 40 años (1860-1900) abrió esta ciudad al mundo, pero también dejó en claro sus propias debilidades y conflictos.
Pienso si esto no era ya un modelo de las futuras teorías freudianas, al hacer caer con sus ideas y terapéutica, las murallas de la represión psíquica y por lo tanto del encierro del individuo en sus propios límites, sus debilidades y sus conflictos. 
Recuerdo entonces el comentario de Freud, al llegar a USA en su primer viaje de 1909, para llevar sus ideas a la Universidad Clarke. Le dice a Ferenczi y a Jung, “les hemos traído la peste” en el sentido de la caída del narcisismo y la omnipotencia del “maravilloso encierro protector” a la manera de la muralla que crea el narcisismo.
Dice Hugo Von Hofmannsthal, “debemos despedirnos de un mundo antes de su derrumbe. Muchos ya lo saben y un sentimiento indefinible los convierte en poetas”. Como si desde su romanticismo tardío no se refiriese a la despedida de un tiempo, el del imperio de la dinastía de los Habsburgos, sino a un tiempo de despedida: a otra noción del epilogo.
Entonces tenemos apogeo en Viena y decadencia del imperio austrohúngaro, al que debía su supremacía a su vez. Extraña contradicción, verdad o no, a la manera de funcionamiento del inc.
Quiero recordarles que en 1873 entre otras actividades, dirigidas a resaltar la grandeza vienesa, se realizó una exposición universal, destinada a atraer la mirada del resto del mundo, pero que a los 9 días de inaugurada, se produjo un terrible crack financiero, quebrando 125 bancos y empresas, a la que le siguió un fuerte depresión, que fue previa y no muy distinta a la de 1929, nada mas que se originó en Viena y no en N. York, hasta donde llegó su repercusión, atravesando a Europa toda.
Fue como consecuencia, entre otros, de la especulación finaciera que se realizó, en relación a las monumentales construcciones desarrolladas en la Ringstrasse. (pensaríamos hoy en día en una compulsión de repetición ¿)
Les recuerdo que en ese mismo año, se había estrenado con gran suceso El Murciélago de Strauss y la ciudad también era una gran opereta con sus bailes, salones y máscaras.
Celebración y decadencia juntos nuevamente.
No quiero entrar en los detalles del matrimonio del Emperador Francisco José, que Uds. conocerán, con la emperatriz Isabel (Sissi)
Recordarán que ella murió asesinada en un atentado  anarquista, en Ginebra, en 1898.
A ello se sumó el suicidio de su hijo Rodolfo, su futuro sucesor, en Mayerling en 1889, donde nuevamente ubicamos como Freud lo realizó, a la dupla sexualidad y muerte.
O resaltaba entre otras cosas las tendencias destructivas del hombre, resultado de una conflictiva edípica, que muy pronto Freud descubriría y que fue tomado por las artes, entre ellas la literatura en especial.
Estos dramas de la realeza, no eran solo de los Habsburgo, recordarán otros conflictos de la nobleza, reflejados también en la ópera, como el que se estableció entre Felipe ll y su hijo Don Carlos, entre otros.
Estas circunstancias donde el propio Francisco José (sabemos que podemos representar al emperador como un símbolo, el del YO) padeció severos conflictos conyugales y paternales. Estas circunstancias, donde no era entonces el señor de su propia casa, puede haber ayudado a Freud a plantear la idea que el YO, no reina como señor en sus propios dominios, lo que representa un duro golpe al narcisismo, tal como el rechazo que padeció de sus familiares, y  tuvo un efecto destructivo sobre su narcisismo.
Reitero que toda esta decadencia del imperio, tuvo lugar juntamente con el punto culminante del desarrollo cultural vienés, de allí que ante este ocultamiento, Freud buscó y desarrolló tu tarea investigadora y de búsqueda de soluciones a aquello que no se ve, es decir al mundo de lo reprimido.
Freud  y también Schnitzler comprendieron que las pulsiones sexuales y las de muerte son profundas e impulsoras de la conducta de los sujetos.
También J. Brahms en el “Réquiem alemán” toma como tema principal la idea que: “en el seno de la vida estamos rodeados por la muerte” Asimismo Mahler escribió en esa época y luego lo retomaré, canciones sobre la muerte de un niño, su propio hijo, y una sinfonía llamada “Resurrección”, y entre otros artistas también quiero mencionar a pintores como Klimt, con su obra La muerte y la vida y a Egon Schile con La joven y la muerte.
Freud mismo tomó un verso de Virgilio. “Flectere si nequeo superos, acheronta movebo” (si no puedo remover el cielo, sacudiré el infierno)
Da así testimonio de ese desarrollo vienés, como consecuencia de la desesperación de no poder modificar el curso de los acontecimientos del mundo externo y la búsqueda desesperada del mundo oscuro enterrado en lo profundo del hombre.
La decadencia política y el aniquilamiento del antiguo imperio de los Habsburgo, llevó a la elite cultural vienesa a descubrir y apropiarse de un dominio diferente y nuevo de la vida interior del hombre, el del Inc. y de los procesos mentales hasta allí ignorados, cuya expresión clínica extrema era la locura. Recordemos también como una joya de la arquitectura la construcción en esa época, por parte del famoso Arquitecto Otto Wagner de un hermoso hospital psiquiátrico en Viena, encargado este por Sissí, enferma a su vez entre otros síntomas de una intensa anorexia.  

Señalaré entonces algunas de las pocas palabras que tenemos grabadas de Freud, en este caso efectuadas en Londres, 1939.
El dice sintetizando su creación:
“Empecé mi vida profesional como neurólogo, trate de aliviar el sufrimiento  de mis pacientes neuróticos, descubrí hechos nuevos importantes sobre el inconciente.
De estos descubrimientos nació una ciencia nueva, el psicoanálisis.
Tuve que pagar un precio alto por este pequeño golpe de suerte. 
La resistencia ha sido fuerte e implacable, finalmente tuve éxito, pero la lucha sigue sin terminar. 
Mi nombre es Sigmund Freud.”
 
Quisiera ahora realizar un paralelo de su vida con la de su contemporáneo músico, Gustav Mahler.
En el verano europeo de 1910 se desata en Italia una epidemia de cólera, pero eso no inmutó a Freud, para tomar sus vacaciones en Roma y Sicilia. Recibe en momentos previos a ese viaje, estando en Holanda con sus hijos, un telegrama de un personaje vienés que necesitaba su ayuda: Gustav Mahler, nombre muy conocido en la Viena de esa época.
Concertan una cita, no sin dificultades. A este telegrama de Mahler, que le envió desde el Tirol, le sucede otro cancelando la cita.  Y luego otro para reconcertarla, seguida de una nueva cancelación.
Me imagino que ya uds. se van haciendo un diagnóstico de este famoso músico, en relación a su “obsesividad”.
Cuenta Jones que esto aconteció tres veces, hasta poderse concretar.
Al fin se encuentran en Leiden, Holanda. Piensen que Leiden en alemán, quiere decir “sufrimiento” Mahler había sostenido que su música era el resultado de “mis experiencias y sufrimientos” Ese es el tipo de coincidencia que Freud había señalado en la psicopatología de la vida cotidiana como funcionamiento del inc. Supongo que Freud por azar Inc., eligió la ciudad del “sufrimiento”.
Allí tuvieron su famoso encuentro paseando toda una tarde por la vieja ciudad universitaria, casi condensando un análisis en una sesión prologada de todo un día.
Nosotros nos asombraríamos hoy en día,  por este “análisis”, pero dice Theodor Reik: “las situaciones y circunstancias extraordinarias, además de las personalidades extraordinarias, exigen medidas extraordinarias”.
Uds., sabrán el motivo de su consulta, ligado el mismo a un conflicto matrimonial. Siete años antes, siendo soltero y con 43 años, se había casado con Alma Schindler, una estudiante vienesa de música, 19 años menor.
En ese tormentoso verano, sus ojos se abrieron al conocimiento de la existencia de un jóven amante, quien la acompañaba en su insatisfacción, circunstancia de la que se enteró, al recibir una carta dirigida por su amante al Sr. Mahler, en lugar de a la Sra., Mahler.
También típica situación descripta en la psicopatología de la vida cotidiana, acerca del lapsus y el error...
El comprendió que esa carta se la habían escrito a él, pero para pedirle la mano de Alma. Escribía en esos momentos la 10 sinfonía, la que creo nunca  finalizó. Dejemos de lado esta circunstancia, ya que no es mi intención comentar todas las situaciones edípicas incluidas en este suceso confuso.
Mahler contaba con 50 años y estaba en el cenit de su carrera, mientras Freud de 44 estaba consiguiendo el reconocimiento internacional que reclamaban sus teorías, como descubridor de una teoría de la conducta humana y de la existencia del inconciente.
Por supuesto que le interpretó la búsqueda de una mujer que se pareciera  a su madre, mientras que la situación de Alma, tenía que ver con la búsqueda de un hombre importante como él, reflejo probablemente de su fijación edípica.
Uds., saben que Freud no era muy versado en música. Dice Jones que iba a la ópera en muy raras ocasiones y solo lo hacia para escuchar a Mozart o la ópera Carmen.
Kardiner dice que le oyó decir a Freud, que la única opera que había oído era Don Giovanni.
Mahler decía “la música tiene que tener siempre un sentido de añoranza que va mas allá de las cosas de este mundo”. Algo semejante a las teorías freudianas, “la añoranza derivada del deseo y de la sexualidad infantil y la repetición consecuente de la misma”.
Además en ese sentido, ambos habían tenido y sufrido situaciones de humillación familiares con sus padres en la infancia temprana.
Pero mas significativo era que tenían múltiples puntos de coincidencia vital. Procedían de familias judías de pequeños poblados y que emigraron a Viena luego de ser derrumbadas sus murallas, equivalentes a las murallas de la represión por Freud descubierta que mencioné, y que abrían así la perspectiva de nuevos lugares mentales.
Mahler nació en Kalischt, Bohemia, en 1860 y a los 3 meses emigraron a Iglau, en Moravia.
Freud nació en Freiberg, Moravia en 1856 y emigraron a Viena, al fracasar el negocio textil del padre.
Siempre fue el primero entre los hermanos y odiaba el piano que su hermana tocaba, al punto que consiguió que lo sacaran de la casa, por supuesto al revés de lo que aconteció con Mahler. Este llega a Viena en 1875 a estudiar en el conservatorio de música, mientras Freud ya llevaba 2 años estudiando medicina en dicha ciudad.
Ambos sentían la discriminación por ser judíos. Y un resultado de esto fue su pasaje de la anatomía y  la neuro fisiología, con los que tendría bajos ingresos y escasa posibilidad de acceso a la docencia, a la neuropsiquiatría, para poder mejorar sus ingresos al tener acceso a su consulta privada.
Su sueño de grandeza quedo expresado en la carta a su amigo Fliess luego de descubrir el sentido de los sueños, donde decía que escribirían una placa de mármol en el hotel de Bellevue diciendo: “En esta casa, el 24 de julio de 1895, el secreto de los sueños le fue revelado al Dr. S. Freud”.
Se había pasado entonces de la neuropatología al Psicoanálisis. Con reticencia y casi contra su voluntad, pero su investigación sobre la etiología de la histeria, le había llevado a una revelación trascendental, es decir que la sexualidad del hombre comienza con su nacimiento y que la histeria y las neurosis, no son más que la consecuencia de la represión de los instintos, que tienen su origen en la temprana sexualidad infantil.
Sabemos que la sexualidad y en especial la infantil, era un tema tabú en los círculos científicos de esa época, aunque ya algo habían escrito autores como Krafft- Ebbing, psiquiatra de la época quién había escrito su obra en 1886, llamada Psicopatología sexual, la que retomó y amplió Freud. 
Pero estaba claro también que no era sencillo ni fácil ser judío en dicha Viena, aunque la danza siniestra que se vivía y sentía a orillas del Danubio tuviera todavía el ritmo de vals.
Cuando Mahler llega a la opera de Viena, en 1897, también llega al cargo de alcalde Kart Lueger, elegido luego de una fanática campaña antisemita, quién así siguió hasta su muerte en 1910.
Este llego a decir: “yo soy aquí el que decide quien es judío”, y como Mahler lo era, tenía prohibido dirigir la filarmónica de Viena, llegando a proponer la creación de un teatro ario de Viena, donde se ofrecerían obras de autores no judíos.
Claro que como comenta Stefan Zweig, que era precisamente la burguesía judía la que había sustituido a la aristocracia en el papel de subvencionar al arte en la ciudad.
También aportaban los judíos un numeroso ejército de intelectuales, entre los que citaré a Arthur Schnitzler, quien también exploró la mente humana y la sexualidad, sobre todo en su obra mas conocida, “La ronda”, Hugo Von Hofmannsthal con Elektra y el Caballero de la rosa,  Frank Wedeking con Lulú y La caja de Pandora, Karl Kraus y su periódico, Die Fackel, Theodor Herzl, periodista y fundador del sionismo, etc, etc., etc.
No quisiera tomar toda la polémica que surgió con Jung, ya no solo con la teoría psicoanalítica, sino con su marcado antisemitismo. Al hablar entre otras cosas “del inconciente ario” o de una psicología aria, contraponiéndola a una psicología judía., etc.
Pero si quiero comentar que al finalizar la primera guerra mundial, ya Freud tenía su fama internacional y sus teorías estaban en la vanguardia, junto con los expresionistas y surrealistas, como Franz Kafka, Tristan Tzara, Max Ernst, Picasso y otros mas, como Stefan Zweig y Thomas  Mann, quienes lo consultaban casi como a un oráculo.
Quisiera finalizar extendiéndome en los tiempos.
Paso así a señalar que en 1926 en su cumpleaños de 70 años, fue ignorado por el mundo académico Vienés, pero a su vez, felicitado por intelectuales del mundo, como situación paradójica de esta Viena.
Ya en  1936 y en pleno ascenso del nazismo, fue ignorado nuevamente en su cumpleaños de 80 años. La prensa tenia prohibido mencionar el festejo que le realizaban por su parte,  innumerables intelectuales del mundo, intelectuales de la talla de Romain Rolland, Virginia Wolf, Thomas Mann, etc, mientras que en Berlín se quemaban sus obras, que ha pesar de todo siguen con su vigencia revulsiva y revolucionaria, tal como en el 1900.
Dijo Freud a propósito ese suceso, “que avance, en la edad media me hubieran quemado a mí. Hoy se conforman con quemar mis libros”.
Esperemos que esto no vuelva a acontecer jamás.