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"Inserción del psicoanálisis en Argentina" desde lo social, cultural y político

Silvia Cornejo

1) Enfoque de la institucionalización del psicoanálisis en Argentina

Es importante  entender el enfoque de la institucionalización del psicoanálisis en la Argentina a la luz de  las condiciones políticas, sociales y culturales predominantes en diferentes épocas.
Por lo tanto el movimiento del psicoanálisis no está separado de una miradahistórica sobre saberes y prácticas de la psiquiatría.

Breve reseña histórica
Si bien en el siglo XIX existía una crisis de la Psiquiatría en el mundo, enArgentina, especialmente Buenos Aires,  la medicina mental se aferró a susfueros. Era la biología la que debía dar fundamento a la psicología. Lapsicoterapia era cuestionada frente a la posición somática: lo determinanteeran las alteraciones simpáticas, endocrinas y viscerales.
Ya a fines del XIX en  la enseñanza de la psicología existían cruces con otrossaberes: criminología, educación y Medicina.
Desde un nivel de análisis del higienismo, de la reforma hospitalaria y lasPrácticas  alienistas, puede afirmarse  que desde la higiene pública a la medicina mental y la criminología con prácticas penales y pedagógicas, estaban comprometidos con la exigencia de armonizar la modernización y expansión del Aparato productivo con el control de la masiva condición demográfica debida al caudal inmigratorio.
Se creó así una vasta problemática de desorden básicamente urbano en la cual la marginalidad, la locura y el delito llamaban a la intervención médica social, época donde se pensaba que el medio social enloquecía.
La disciplina y laboriosidad de los sectores populares intervenían como unfactor de la economía y como un eje central de los valores morales que lapolítica y la educación intentaban instaurar. En ese sentido, para un país queera visualizado por los fundadores como un desierto bárbaro (con algunaspocas ciudades civilizadas), la incorporación de los inmigrantes trabajadores,combinaba los objetivos económicos con una gran empresa de moralización (Vezzetti). Existía la fantasía de alumbrar una  nueva raza fabricando un“hombre argentino”, tratando de fundar un sujeto moral como eje del sujetosocial. Partiendo de esto se hace visible la convergencia de resortes políticos y jurídicos con los modelos de salud y cordura, convirtiendo al alienista en una encarnación del moralista. Por lo tanto para fundar una nación era necesaria  la reforma del sujeto moral. Para ello el positivismo y el laicismo eran los componentes ideológicos centrales para la construcción de una ética del trabajo. No solo para someter la locura a un control somático sino también para producir una conciencia pública, una mentalidad permeable a las solicitudes de orden y mesura para la conformación del ciudadano. Esto era parte de un proyecto fundacional que forma parte de un aparato político autoritario frente a un peligro que debía ser orientado hacia el amor al Estado.“En ese sentido la tecnología alienista, que funda los manicomios junto con laclínica psiquiátrica, se mostraba como paradigma de la razón positivista”.Biología y darwinismo son formas del positivismo que confluyen con un modelomédico necesarios para intervenir sobre la comunidad y sus conflictos. Todo lo que se refería al trabajo, la sexualidad, la armonía familiar o los valores más consagrados de la moralidad burguesa, aparecían exaltados por la exhibición de las lacras sociales: ocio, vicios, descontrol de pasiones frente de lucha contra la barbarie. Luego la medicina social y el saneamiento urbano eran banderas de progreso, de ahí surgió el higienismo ligado al nuevo sujeto histórico cuya identidad resultaba ser no tanto de un reconocimiento como de una imposición.
Apareció una nosología psiquiátrica que acompaña s ese nuevo sujeto histórico marcando límites y controles de resortes orgánicos y psíquicos.
Se construyó un sistema teórico acerca de la locura y el delito que se basaba en la teoría de la degeneración e impregnaba la cultura de la época. El síntoma era social desde la mirada del alienista y el fenómenos social más relevante era la inmigración; locura e inmigración estaban íntimamente ligados a la figura del “loco inmigrante” que era visto como: anarquista, ocioso,  advenedizo.
La referencia degenerativa era un resultado de explicar la patogenia de aspectos de la inmigración no deseados por la oligarquía. Pero sin la masa de inmigrantes que trastocaban leyes y tradiciones, no hubieran sido posible las tesis psiquiátricas sobre la simulación (medio fraudulento en la lucha por la existencia. Sería el advenedizo que por afán de prestigio y ascenso remite a la cuestión de cambio de identidad : hipocresía en la conducta, identidad incompleta.)
Frente a esto el dispositivo de salud se afirmaba como resorte del Estadoconjuntamente con el servicio militar obligatorio y la empresa de psicoprofilaxisbuscando construir una Nación, una sociedad homogénea y orgánica frente a la percepción de un espacio humano escindido: virtud/vicio, lucro/trabajo, prostituta/madre, sexo/linaje.
En este marco las cuestiones de moralización de la ciudad, la profilaxis de lalocura y la higiene sexual, abrían el camino hacia el discurso e instituciones dehigiene mental. En este sentido la Eugenesia buscaba aplicación de leyes querigieran el perfeccionamiento de los organismos en general y el de la especiehumana en particular.
Pero al mismo tiempo en el dispositivo psiquiátrico se abría un desarrollo de lainvestigación neuropsiquiátrica de la patología mental trazando líneas de estudios neurológicos en Argentina surgiendo intervenciones en torno al cerebro. Se bifurcaron así dos caminos de la Psiquiatría social y la Neurología realizadas en hospicios y cátedras.
Se crearon las primeras cátedras de Psicología experimental y posteriormente la Sociedad argentina de Psicología en 1908.
La locura de la degeneración que estaba ligada a la degradación , la inferioridad y su sustrato biológico y la invalidez de la raza perduraron hasta 1934 depositándose caracteres de laboriosidad, equilibrio emocional y subordinación a la autoridad y capacidad genética de transmitirlos a la descendencia (modelo eugenésico).
Poco a poco se fueron asimilando en los años 20 nuevas corrientes psiquiátricas provenientes de EEUU a través de la higiene mental norteamericana y los enfoques en Argentina se centraron más que en la figura denigrada del inmigrante, en las áreas de trabajo, escuela, familia y sexualidad con la consiguiente diversificación de discursos y prácticas que van a transformar el dispositivo psiquiátrico monolítico.
A raíz de esta situación histórico-social y la influencia de la escuela francesa en Argentina, la cual debido a choques culturales con Alemania y su excesivo patriotismo, era reacia a aceptar el Psicoanálisis freudiano, éste tarda mucho en penetrar en nuestra sociedad.
La acogida que tuvo el psicoanálisis en Argentina puede dividirse en tres etapas:
La primera comprende la década de 1910- 1920.  Lo que caracterizó a esta etapa fueron algunas cosas tales como: la expansión de la cultura, la llegada de los psiquiatras que se interesaban por el psicoanálisis, la utilización por los higienistas de algunos de sus enunciados. Se conocía y discutía el Psicoanálisis como teoría extranjera. Su conocimiento provenía principalmente de fuentes francesas y siguiendo el habitual estilo crítico francés, se acusaba al psicoanálisis de ser una teoría metafísica pansexual, de dudosa moralidad y carente de fundamentos. En nuestro país se tomó el modelo que provenía de Francia y  hasta se leía a Freud en francés.
La segunda etapa comprende la década 1920-1930. La teoría psicoanalítica comenzó a ser internalizada y aún los psiquiatras que no tenían una visión muy positiva del psicoanálisis, consideraban que algunas ideas de Freud había que tenerlas en cuenta pero el conocimiento que tenían del psicoanálisis era simplista y no daban cuenta de las diferencias metodológicas que por ejemplo existían entre el psicoanálisis de Freud, de Jung y de Adler.
Durante este período hubo diferentes lecturas y apropiaciones del psicoanálisis que estaba favorecido por el “discurso civil” que según Thomas Glik es la  discusión franca de conceptos científicos sin necesidad de que calzaran dentro de una guerra ideológica preexistente (1).
En esa época la Argentina era visitada por ilustres extranjeros como Ortega y Gasset que contribuyó a difundir el psicoanálisis como también George Dumas y Pierre Janet.
“Por último durante el período que va de los años 30 a los 40, , la polarización de la sociedad y el debilitamiento del discurso civil, sumados a la profesionalización tanto de la psiquiatría como del psicoanálisis, obligaron a una clara definición de los campos:

El psicoanálisis se convirtió  en una especialidad autónoma de características bien definidas”.(2)Plotkin

Al tiempo que los psiquiatras iban interesándose cada vez más en esta disciplina, la sociedad iba tomando conciencia del psicoanálisis. El interés se despertaba no solo en los círculos intelectuales sino también en la cultura popular. Según Beatriz Sarlo en los años 20 y 30, surgió un interés por la ciencia y tecnología por una parte y la parapsicología, sanación y milagros por la otra. En el medio de ambas se hallaba la medicina heterodoxa, en este caso el psicoanálisis.
A fines de esta década los conceptos psicoanalíticos se habíamos infiltrado en el campo de la psiquiatría y de la criminología forense pero sin desplazar a las concepciones más antiguas (ejemplo “el soplo delirante de los degenerados”)
Es la etapa donde aparece la recepción del grupo de los llamados “psiquiatras de izquierda” que promocionaban la psicoterapia no solo como esfuerzo sistemático de estudio y entrenamiento, sino apuntando a una perspectiva de amplia transformación del paradigma psiquiátrico hegemónico. Había una necesidad de colocar a la Medicina Mental en un proceso de cambio social y una insistencia que la psicoterapia exigía saberes que excedían el repertorio de las disciplinas médicas para proyectarse a las ciencias sociales: filosofía, antropología, letras, psicología.
Evidentemente era un cambio de perspectiva respecto a la Medicina Científica que rechazaba cualquier encuentro con el saber humanístico. Por lo tanto el Psicoanálisis era una vía importante que respondía a esta postura que se originaba por los cambios sociales que ocurrían sobre todo por la entrada del MARXISMO.
Parece paradójico pero la cuestión del psicoanálisis se fue dando en las épocas del mayor desarrollo del fascismo entre los 30 y 40. Pero también coincidía con una sociedad  más alfabetizada con mayor cultura y ávida de cambios.
Thenon, Pizarro Crespo, Bermann, Revistas Claridad, Psicoterapia, el grupo Boedo de escritores de vanguardia son algunos de los representantes de esta nueva corriente que postulaba ciertos lineamientos del psicoanálisis.
En nuestro país el modelo medio tomó lo que se imponía en Europa y luego en EEUU .
Ya a finales de los 30 se puede decir que el psicoanálisis se va implantando en nuestra sociedad hasta culminar con la creación de la APA en 1942 y fue extendiéndose como fundamento de toda la psicología, lo que lo fue convirtiendo desde el punto de vista de la enseñanza, en la teoría general de la Psicología.
Los psicoterapeutas tuvieron desde el comienzo una relación compleja con laMedicina. Por distintas circunstancias no buscaron hacerse un sitio legal en el sistema jurídico que regulaba las prácticas sociales, y de ese modo permaneció ambiguamente, como práctica de médicos, a pesar que entre sus iniciadores en el país muchos no lo fueron. En 1954 el decreto de Carrillo (2282), prohibió a los médicos públicamente anunciarse como psicoanalistas, señalando que los títulos que otorgaba la APA eran “honoríficos”.
Esto fue sostenido posteriormente por los propios psicoanalistas que terminaron avalando la postura de que las prácticas fueran reservadas solo para médicos.
Por otra parte la APA fue conformando una estructura  verticalista, rígida transladando la estructura de la IPA a nuestra Sociedad y tomando una tendencia corporativista que de alguna manera la alejaba de otras instituciones. Esta postura ortodoxa también coadyuvó a que se limitara el eclecticismo científico que en otro momento había contribuido a su legitimación al combinarse con otras teorías científicas.
Toda esta etapa coincide con el proceso de polarización política  por el que atravesaba la Argentina desde los años 30 que impregnó todos los niveles del discurso público. El resultado de este proceso fue la conversión del psicoanálisis en una profesión autónoma.
Más adelante, en los años 60 se intensifica la repercusión del psicoanálisis en la cultura argentina convirtiéndose en una “visión del mundo” a través de la cual se analiza y comprende la realidad. Se han infiltrado conceptos psicoanalíticos en el discurso de instituciones como el ejército.(en la dictadura del 76 fueron utilizados con el propósito de concientizar a las familias sobre la lucha contra la subversión). El psicoanálisis se fue implantando gracias a los cambios culturales que se fueron sucediendo  y que promovieron el cambio del modelo médico hegemónico. Por otra parte el surgimiento en los 60 de una pujante intelectualidad de izquierda  bregaba por la potencialidad del movimiento crítico  del psicoanálisis, en su capacidad de ser en el campo social, un factor de cambio asumiendo con todo rigor un compromiso en la salud mental.
Es ahí donde apareció especialmente en los 70 : 1)la mayor difusión del psicoanálisis en las instituciones favorecida por los psicólogos,2) la ruptura de la APA producida por problemas internos pero no menos desvinculados a la politización de las nuevas camadas. 3)el lacanianismo que promovía la inserción del psicoanálisis en el campo de la literatura , de la linguística, provocando así una mayor apertura y cuya emergencia coincidió con el cuestionamiento de las instituciones analíticas ortodoxas. 4) Para culminar con la Coordinadora de trabajadores de Salud Mental  y el Centro de Docencia e investigación donde se establece una mayor relación con lo médico. Es ahídonde convergieron asociaciones de psicólogos, de psiquiatras y del grueso depsicoanalistas que promovieron su ruptura con la APA. “En lo esencial, la Coordinadora se proponía una intervención política orgánica en la problemática del sector de Salud Mental en su relación con lo social, definiendo críticamente el lugar de las disciplinas de lo psíquico respecto del encargo social terapéutico, como también a través del CDI, la construcción de una alternativa de formación coherente del trabajador de lo mental” (4) Galende.(pag.260). Así se dictaba , además de psicoanálisis, medicina sanitaria, materialismo histórico, epistemología, etc. Y se promovía el debate de la cuestión institucional..Luego la represión de la dictadura del 76 impidió  el desarrollo de esta experiencia que podría haber llevado a la construcción de un modelo de salud mental.
Lo mismo ocurrió con los analistas lacanianos , freudianos y con otros intelectuales que perdieron espacios para debatir y confrontar posiciones teóricas. Muchos especialmente lacanianos, se transformaron en aquello que habían criticado unos años antes:
“practicantes clínicos  de una versión altamente ritualizada del psicoanálisiscaracterizada por una jerga oscura y una indeferencia absoluta  frente a la realidad social produciéndose así una deshistorización del psicoanálisis  y un debilitamiento de su capacidad de analizar la realidad” (5) Plotkin pag. 336.. Es en esos años  donde el psicoanálisis entra en una neutralidad política.Actualmente se podría enfocar al psicoanálisis en diferentes ámbitos para así observar su devenir: Por ejemplo en el área hospitalaria existe hoy un enfrentamiento entre la tendencia psiquiátrica neurocientífica y psicofarmacológica y los analistas que sostienen otra postura.
En el área de la universidad, hay una puja entre la corriente lacaniana (dividida en distintas escuelas) y la corriente cognitiva.
En el área clínica el psicoanalista se ve compelido a pensar su lugar de escucha frente a patologías nuevas como los ataques de pánico, anorexias, demandas inmediatas ante situaciones de incertidumbre y eficientismo, doble discurso, dificultades de compromiso, problemas de simbolización que operan en nuestra sociedad.  Y nos hace preguntar qué pasa con la subjetividad en este contexto social?
El desarrollo histórico del psicoanálisis  en el mundo demuestra que éste puede ser manipulado de diferentes maneras y puede responder a diversos propósitos Por ejemplo transfomarse en parte de la cultura dominante.. En este sentido es importante distinguir entre el psicoanálisis como cuerpo de conocimientos y como una práctica clínica. 

Se puede decir entonces que el psicoanálisis es argentino?
En realidad es más que eso, es un objeto cultural, un discurso que ha penetrado  la cultura, las representaciones y el imaginario del siglo XX. La disciplina freudiana se ha insertado en una trama institucional muy amplia. Lo más llamativo para la mirada de un historiador , ha sido su capacidad para incluirse en diferentes medios, no solo en la trama de saberes universitarios, sino en dispositivos tecnológicos, en el hospital, en la disciplina psiquiátrica, en los tribunales, en las cárceles, en  la empresa, en los medios de comunicación, en círculos filosóficos y literarios. Ninguna corriente de pensamiento contemporánea puede comparársele para permear un conjunto de formaciones disciplinarias, instituciones y representaciones culturales.
Sí,  puede hablarse de los aportes que son propios de la Argentina, desde el Psicoanálisis de niños, pasando por el psicodrama, y llegando a la psicología social de Pichon Riviere  con su consiguiente apertura a lo social y la introducción del concepto de grupo operativo, la reforma psiquiátrica de Neuquén, la introducción de la atención psiquiátrica y psicoanalítica en el hospital Lanús por Goldenberg y  la psiquiatría Social por Emiliano Galende, el concepto de Resiliencia, entre otras
Lo que intenté es adentrarme en el concepto de cómo las condiciones políticas bajo las cuales surgió el psicoanálisis en Argentina,  dejaron profunda huella que influyó en su desarrollo y en su conformación como un psicoanálisis con características propias.
Habría tal vez que pensar en un nuevo desarrollo de ideas acerca del psicoanálisis que investigue la actual situación histórico-político-cultural, para seguir explorando el inconciente a la luz de nuevos procesos. 

Quisiera terminar con un párrafo de Ulloa extraída de una entrevista realizada por Zito Lema:
“Diría que estoy parado en la producción de pensamiento crítico, desde el proceder clínico, un pensamiento para nada carente de afecto y que debe estar facilitado por un proceder crítico.
La clínica para mi es un proceder particularmente idóneo como productor depensamiento crítico. Eso sí, para que haya pensamiento crítico eficaz, hay que recortar un campo, de lo contrario sólo se es crítico en el sentido genérico, algo que a lo sumo marca una postura ideológica . Al mismo tiempo lo digo al pasar, en la producción de pensamiento crítico el titular de la crítica debe ser substancialmente autocrítico, capaz de poner sus convicciones, lo que esté en juego, los textos más canónicos, en estado de borrador. Obviamente estoy hablando de la producción colectiva de pensamiento.”

Agrega más adelante:
“Estamos incluidos en lados distintos, pero también en lados distintos estamos recluidos frente a esa realidad (la pobreza). Recluidos en barrios cerrados, puertas blindadas, radio-taxis. Recluidos en el temor, tal vez porque no se ha normalizado aún la intimidación por efectos renegatorios. La renegación, negar  y negar que se niega, implica una verdadera amputación del aparato psíquicoª.”

Siendo este último concepto opuesto a una concepción de salud mental que alguna vez publicó en el diario Clarín y más o menos decía así: La salud mental está ligada al desarrollo de la creatividad del sujeto inserto en la comunidad.

 

BIBLIOGRAFÍA
BALAN, Jorge. Cuéntame tu vida. Ed. Planeta.
GALENDE, Emiliano. Psicoanálisis y Salud Mental. Ed. Paidós
PLOTKIN, Mariano Ben. Freud en las Pampas. Ed. Sudamericana.
PLOTKIN, Mariano Ben. Psicoanálisis y política: la recepción que tuvo el
Psicoanálisis en Buenos Aires (1910-1943)
. Notas de Investigación- Redes.
SABSAY DE FOKS, Gilda. El psicoanálisis en Argentina y América Latina: Historia de las ideas.
VEZZETTI, Hugo. El nacimiento de la psicología en la Argentina. Ed. Punto
Sur.
VEZZETTI, Hugo. La locura en la Argentina. Ed. Piados.
VEZZETTI, Hugo. Aventuras de Freud en el país de los argentinos. Ed. Piados.
VEZZETTI, Hugo. Freud en Buenos Aires 1910-1939. (compilación). Colección: La ideología argentina.

Referencias Bibliográficas
(1) PLOTKIN, Mariano Ben. Psicoanálisis y política: la recepción que tuvo el psicoanálisis en Buenos Aires (1910-1943). Pag. 172. Notas de investigación. Redes.
(2) PLOTKIN, Mariano Ben. Psicoanálisis y política: la recepción que tuvo el psicoanálisis en Buenos Aires (1910-1943) Pag. 172. Notas de investigación. Redes.
(3) PLOTKIN, Mariano Ben. Psicoanálisis y Política: la recepción que tuvo el psicoanálisis en Buenos Aires (1910-1943). Pag. 178. Notas de investigación. Redes.
(4) GALENDE, Emiliano. Pag. 260. Psicoanálisis y Salud Mental.
(5) PLOTKIN, Mariano Ben. Pag.336. Freud en las Pampas.