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"El Psicoanálisis en Chile y la Asociación Psicoanalítica Chilena"  

Prof. Dr. Juan Pablo Jiménez 1

La historia del psicoanálisis en Chile y de la Asociación Psicoanalítica Chilena está bien documentada (Whiting, 1980; Nuñez, 1981; Davanzo, 1987; Ganzaraín, 1987; Florenzano, 1988; Arrué, 1988 y 1993; Oyarzún, 1990; Prat, 1990; Gomberoff, 1990).

Fue el mismo Sigmund Freud quien señaló el primer encuentro entre Psicoanálisis y Chile. En 1911 (Freud 1911g) escribió la reseña del trabajo Sobre psicología y psicoterapia de ciertos estados angustiosos, del Dr. Germán Greve (1869--1954), médico chileno con estudios de postgrado en Alemania (1893). Este trabajo, presentado en un congreso internacional realizado en 1910 en la ciudad de Buenos Aires, es la primera referencia psicoanalítica en Latinoamérica, y fue considerado por Freud como un hito suficientemente importante como para ser mencionado en su Contribución a la historia del Movimiento Psicoanalítico (1914d).

Sin embargo, el contacto de Greve con el Psicoanálisis no tuvo efectos duraderos. La difusión del psicoanálisis en Chile comienza realmente en 1925, cuando Fernando Allende Navarro (1890--1981) regresa a Chile, después de haberse formado en Europa como Médico, Psiquiatra y Psicoanalista. En 1926, Allende Navarro revalida su título de médico con una disertación sobre El valor del Psicoanálisis en Policlínico: Contribución a la Psicología Chilena, probablemente el primer escrito de un psicoanalista de habla castellana. Sin integrarse a los medios académicos, Allende Navarro restringe su actividad a la práctica privada de la psiquiatría y el psicoanálisis. Con todo, desde esa posición logra una influencia interesante, a través del psicoanálisis personal y la formación de médicos que llegarían a ser personalidades importantes en la psiquiatría chilena. Entre ellos destacan las figuras de Carlos Nuñez Saavedra e Ignacio Matte Blanco (1908--1995). Entre las personalidades formadas por Allende Navarro hay que agregar al sacerdote jesuita Abdón Cifuentes (1878--1960), profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Católica. Este hecho es destacable, pues muestra una insólita receptividad al Psicoanálisis en algunos sectores de la Iglesia Católica, que dura hasta hoy día.

Después de especializarse en Psiquiatría en el Maudsley Hospital de Londres, Ignacio Matte Blanco completa en los años 30 su formación psicoanalítica en el Instituto de la British Psycho-Analytical Society. A su regreso a Chile en 1943, reúne junto a sí a un entusiasta grupo de jóvenes psiquiatras con los que forma un grupo de estudios reconocido el 17 de agosto de 1949 como sociedad componente de la Asociación Psicoanalítica. El primer presidente de la flamante Asociación Psicoanalítica Chilena fue, precisamente, Fernando Allende Navarro. Pocos días antes, el 3 de agosto, Matte Blanco gana el concurso para ocupar la cátedra titular de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

El período que se inicia en 1949 y que se prolonga hasta 1960, se puede considerar como una época de oro del psicoanálisis en Chile, como una empresa eminentemente universitaria, muy cercana a la psiquiatría. Bajo el liderazgo científico de Matte Blanco, se forman varias generaciones de psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas. Bajo el alero de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile, construida por iniciativa de su Director Matte Blanco, se inaugura en el país la orientación dinámica en Psiquiatría y Psicología. De entre los psiquiatras y psicoanalistas formados en esa época destaca la figura de Otto Kernberg. En el mismo período, Nuñez Saavedra pasa a ser profesor titular de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica y se fundan las dos primeras escuelas de Psicología del país, en las universidades de Chile y Católica, con gran presencia de psicoanalistas en el staff docente.

En 1960, después realizarse en Santiago el Tercer Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis, empiezan a aparecer conflictos internos que finalmente conducen a que la mayoría de los psicoanalistas renuncien a la cátedra dirigida por Matte Blanco, para constituir un Instituto Psicoanalítico independiente de la universidad. En 1961, Otto Kernberg se instala en USA, como el primero de muchos analistas que durante los 60 emigran al extranjero. En 1967, Matte Blanco se traslada a Roma junto a su familia, donde publica sus obras más importantes y desde donde nunca más vuelve a Chile. Esta situación deja a la institución psicoanalítica sin sus miembros más activos y la sume en una crisis de estancamiento que se prolonga hasta adentrado los años ochenta. En algún sentido, se puede decir que la Asociación Psicoanalítica Chilena vive la crisis global que atraviesa el país desde los años sesenta hasta fines de los ochenta.

Con la liberalización de la educación superior empezada durante el régimen militar, han aumentado considerablemente los psiquiatras y psicólogos que buscan formación psicoanalítica. Durante los últimos años del siglo XX nacieron institutos de psicoterapia psicoanalítica, se creó la Asociación de Psicoterapeutas Analíticos, que posteriormente evolucionó a la Sociedad Chilena de Psicoanálisis (no perteneciente a IPA, aun cuando fue formada por miembros escindidos de ella) y la Asociación de Psicoterapia Analítica de Grupos, a la vez que el movimiento lacaniano aparece en el país. Empieza a aparecer interés en extender el psicoanálisis a las provincias. Todo esto trajo nuevos desafíos para la APCh. Paralelamente, en el seno de la Asociación Psicoanalítica se produjo un fuerte movimiento de renovación y apertura, rompiéndose con el estancamiento anterior. Los estatutos y reglamentos fueron revisados para adecuarse a condiciones más democráticas, y se intentó dar impulso a la actividad científica. En 1999, al cumplirse 50 años del reconocimiento de la APCh por la IPA, se realizó en Santiago el 41. Congreso Psicoanalítico Internacional, que trajo a Chile no menos de 1000 psicoanalistas de todo el mundo. En los años que siguieron observamos un aumento del prestigio de nuestra Asociación con un incremento del interés por formarse como psicoanalista. Sin embargo, este movimiento de renovación terminó cuando la mayoría de la membresía se opuso a nuevos cambios. En los últimos años se observa una tendencia a un nuevo encapsulamiento, donde los miembros más progresistas buscaron nuevos horizontes, en especial en el trabajo universitario. Tradicionalmente, un tercio de los miembros y candidatos han estado involucrados en la docencia universitaria, siguiendo la tradición de Matte Blanco. Hay indicios de que ahora ese número tiende a aumentar, en especial por la demanda de las universidades por profesores capaces de enseñar teoría psicoanalítica. Con ello la Asociación corre el riesgo de dispersarse en los muchos grupos que trabajan en diversas universidades, pero donde los miembros comprometidos con las actividades propiamente institucionales de la Asociación y del Instituto de Psicoanálisis disminuyen. De hecho, hay algunos programas universitarios de postítulo y postgrado, como diplomados, maestrías y doctorados en psicoanálisis o en psicoterapia psicoanalítica que están formando profesionales del psicoanálisis por fuera de los carriles de la APCh y de la IPA. Históricamente, los candidatos a formarse en el Instituto de Psicoanálisis han provenido de los grupos de psicoanalistas que trabajan en instituciones hospitalarias o universidades pero, con la creación de formaciones paralelas se corre el riesgo cierto de que la APCh se quede sin candidatos. Con el apoyo de Fepal y de la IPA, la APCh está organizando una red nacional de psicoanálisis y universidad, con la intención de crear una instancia de reflexión sobre esta situación, de modo de buscar maneras de desarrollar la actividad universitaria sin deterioro del crecimiento de la institución propiamente psicoanalítica.

 

1 Miembro Titular en función didáctica, Asociación Psicoanalítica Chilena.
Director, Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente, Facultad de Medicina, Universidad de Chile