entrevistas
 

 

Entrevista a Claudio Eizirik

por Gilda Sabsay Foks

 

Gilda Sabsay Foks: ¿Qué aspectos consideras claves para la formación del psicoanalista?

Claudio Eizirik: Pienso que el análisis personal es el elemento clave. Además de las supervisiones y de los seminarios clínicos y teóricos, es importante el hecho de pertenecer a una institución sólida y comprometida con la calidad del trabajo analítico. También se necesita una formación analítica continuada. Todos estos son los elementos que se necesita mantener y estimular.

G.S.F.: ¿La banalización del psicoanálisis es una forma de resistencia, cómo puede resolverse?

C.E.: Este es un problema difícil que ya está en la cultura y que no se puede detener. Hay por un lado una banalización del psicoanálisis, pero también es un hecho de nuestra cultura que se conozcan algunos conceptos psicoanalíticos. No me preocuparía tanto por la banalización del psicoanálisis sino a la tendencia al "tuto y jucunde" que cita Freud, o sea tratamientos fáciles, rápidos y alegres, banalizando la necesidad de una inmersión en el proceso analítico.

G.S.F.: En psicoanálisis se considera que las crisis pueden ser la ocasión para los cambios. ¿La llamada "crisis del psicoanálisis" nos llevará al fortalecimiento del psicoanálisis o no?

C.E.: Esto dependerá de cómo nos posicionemos frente a la crisis. Primero hay que cuestionar la noción de crisis. La teoría no está en crisis, progresa en muchos países, con muy buenos autores y buenas ideas. La posibilidad de realizar buenos análisis hoy es un hecho, ya que conocemos más de la teoría y de la técnica. Hay una crisis socioeconómica que dificulta la práctica del psicoanálisis, pero para mí esta crisis puede llevarnos a fortalecer nuestra disciplina si mantenemos elevados niveles de formación analítica y estimulamos a los miembros y candidatos a mantener una práctica analítica. Hay que estudiar los cambios inevitables y ver en qué consiste hoy la práctica analítica. A mi juicio, el psicoanálisis siempre será necesario, y, aunque estamos viviendo un período de turbulencia, saldremos fortalecidos si mantenemos las líneas que mencioné.

G.S.F.: ¿Qué pensás de la importancia que se le da actualmente a los llamados trabajos sociológicos de Freud como Malestar en la cultura? Lo sociocultural y político resulta ahora más relevante y lo incluimos en nuestro trabajo clínico. ¿Qué pensás de eso?

C.E.: Son hermosos trabajos y además de increíble actualidad. Como lo definió un psicoanalista brasileño, Renato Mezan, Freud puede ser considerado un pensador de la cultura. Y de hecho, en contraste con otros tiempos en que el psicoanálisis se enclaustraba en una torre de marfil, me parece que hoy existe una mayor sensibilidad para el fenómeno cultural y temas como la violencia urbana, la corrupción, el desempleo y la globalización que penetran en nuestros consultorios. No hay posibilidades de hacer la vista gorda a esas realidades. El desafío de hoy es compaginar en el proceso analítico la realidad psíquica, que es nuestro campo específico de observación y posible intervención, con las expresiones de la realidad externa que nos llegan inevitablemente. Como dice el tema del Congreso de la IPA de New Orleans, se necesita trabajar en las fronteras. Para esto hoy los psicoanalistas tienen una nueva postura.

G.S.F.: Al ser Brasil un "continente", ¿puede percibirse distintos polos psicoanalíticos?

C.E.: Sí, hay distintos polos analíticos, como en Rio, Sao Paulo, Porto Alegre, Recife, Brasilia y en otras ciudades menores pero de gran actividad. Hay puntos convergentes entre ellos y esto se percibe en cada nuevo Congreso Brasileño, pero además hay desarrollos específicos, influencias teóricas, formas de abordar la situación clínica y de relacionarse con la cultura, diferentes entre sí. Brasil, de hecho es un continente, y un lugar estimulante para desarrollar el psicoanálisis, como se observa con la cantidad de nuevos núcleos. Viajando, para dar clases o supervisar, me impresiona la cantidad y el entusiasmo de los analistas y candidatos.

G.S.F.: ¿Cuáles serán tus prioridades en tu futura función de presidente de la IPA?

C.E.: Estamos trabajando con Mónica Armesto y muchos otros colegas en el montaje de nuestro programa. En términos generales, nos orientamos hacia un programa científico continuado, estimular una formación de calidad, ampliar la relación entre la IPA y sus miembros y candidatos, estar presentes en los desafíos de la acreditación y certificación, ampliar las publicaciones y traducciones, en especial de Latinoamérica para las otras regiones, tener congresos con más participación y menos gastos y hacer de la IPA una institución más relevante para sus miembros, candidatos y para el desarrollo del psicoanálisis.