Relevo y retirada

Diferenciamos el psicoanálisis como el descubrimiento freudiano del funcionamiento de la vida psíquica del psicoanálisis como profesión.
Esto nos permite hablar de la permanencia del psicoanálisis y de las expectativas de un relevo de nuevos líderes teóricos que sucederán a Melanie Klein, Winnicott, Lacan, etc.
En el segundo caso, si bien la sociedad de los centros urbanos está impregnada de los conceptos freudianos: inconsciente, sexualidad infantil, represión, etc, aunque sea como lugares comunes, el psicoanálisis como profresión está en franca retirada. Hasta algunos pesimistas se atreven a decir que los psicoanalistas es una especie en vía de extinción.
Acosados en distintos frentes: necesidad de una eficacia inmediata, correspondiente a la aceleración de la vida social, estimulada por el desarrollo de las distintas formas actuales de comunicación; por las distintas psicoterapias enfocadas en resolución rápida de síntomas, promovidas por las obras sociales y prepagas; por la presión de los laboratorios de psicofármacos, ¿Cómo reaccionan los psicoanalistas?
Se observa la reverberación en el corpus psicoanalítico de las inquietudes y pautas de la sociedad actual. Nociones cognitivas empiezan a formar parte del bagaje psicoanalítico sin un reconocimiento consciente. Como diría el personaje de Molière hablan en prosa sin saberlo.
En una mesa redonda reciente un psicoanalista encumbrado aceptaba una terapia a la carta, según los requerimientos conscientes de los pacientes.
¿Quedará el psicoanalista como un artesano enfrentado a la industria de la psicoterapia?
Parafraseando al poeta René Char ¿se limitará el psicoanalista a la obsesión por la cosecha y la indiferencia por la historia?

Enrique Foks

 

Psicoanálisis: en retirada o avance hacia lo nuevo incierto

A fines del Renacimiento el Duque de Urbino, Federico II da Montefeltro, se vanagloriaba que en su biblioteca no entraba ningún libro impreso.
Si uno repasa la historia del psicoanálisis, desde su avance glorioso hasta este momento donde enfrenta ataques desde distintos frentes: neurociencias, medicalización con su clasificación estricta (DSMIV), bombardeo de psicofármacos impulsado por las empresas farmacéuticas, quizás sea hora de hacer un balance actual.
Quedan las bases fundamentales descubiertas y desarrolladas por Freud: el inconsciente y sus manifestaciones: sueños, lapsus, etc., la sexualidad infantil y el aparato psíquico como constitutivo de la subjetividad humana.
No se trata sólo de discutir si Freud ya había avizorado los nuevos horizontes y sus posibilidades como exhiben hoy las neurociencias.
¿Qué aportan hoy las neurociencias y las nuevas tecnologías de comunicación?
¿Podemos aprovechar los avances en la comunicación y aceptar las sesiones teléfonicas o por otros medios?
¿Cómo mantener un ritmo de varias sesiones semanales en presencia en zonas urbanas con su tránsito taponado, còmo mantener un vínculo terapéutico desde un hemisferio hacia otro hemisferio?
¿Podemos sacar provecho de lo que señala la epigenética: las modificaciones genéticas en el transcurso de una vida por los factores familiares, ambientales, etc ?
¿Actuaremos como el Duque de Urbino o iremos aceptando lo que nos aportan los nuevos Gutenberg?
Todos estos planteos polémicos se relaclonan con encarar un horizonte optimista frente al futuro incierto de la sociedad en transformación acelerada y del psicoanálisis también involucrado en esas transformaciones sociales.

Enrique Foks

 

Los desafíos del psicoanalista

Al finalizar la Segunda guerra Mundial Paul Valéry declaró "ya sabemos que nuestras civilizaciones son mortales". Los bombardeos indiscriminados de ciudades, las matanzas de civiles, los campos de exterminio, Hiroshima, Nagasaki, exteriorizaron, una vez más, la fiera primitiva que albergamos en nosotros.
Y desde esa Guerra, la historia sigue con sus matanzas, guerras, atentados terroristas, las Torres Gemelas...
Los desafíos y preocupaciones actuales de los psicoanalistas frente a las neurociencias, las terapias cognitivas, el DSMIV y lo que representa, se enfrentan de pronto frente a un desafío mayor como la catástrofe de Japón.
Nos ubicamos en otra dimensión donde chocan la naturaleza y nuestra actual civilización tecnológica que se cree inmortal.¿Acaso tenemos alguna respuesta frente al dilema de quedarnos solamente con las explicaciones sobre la agresividad humana como ya lo planteó Freud en "Porqué la guerra" y "El malestar en la cultura"? ¿Basta con atrincherarnos sólo con la satisfacción de nuestra actividad artesanal, con la convicción que igual que nuestra civilización es mortal, somos todos mortales?
¿O desinteresarnos por un porvenir lejano donde desaparecerá toda vida humana, sea por una nueva era de glaciación del planeta dentro de 60 a 100.000 años, o por el enfríamiento solar, o por la desaparición de las aguas y de la atmósfera como en Marte, o por una colisión cósmica?
El hombre con toda su omnipotencia igual desaparecerá como desaparecieron los dinosaurios; toda vida humana desaparecerá y nuestro planeta apagado seguirá girando sin fin en los espacios ilimitados.
¿Tenemos alguna respuesta en nuestro presente de aprendiz de brujo que libera fuerzas que no puede controlar?
Tantos interrogantes en esta página evidencia que no tenemos soluciones en este duelo entre naturaleza y cultura. Quizás debemos aceptar humildemente que sólo ayudaremos un poco a algunos individuos a descubrir una salida a sus conflictos psíquicos.
Acaso no es también lo que intentan los médicos de proporcionar una vida más saludable a los pacientes, aún sabiendo que un día esas personas y ellos mismos serán arrastrados por la muerte.

Enrique Foks

 

El fin de la historia y el fin del psicoanálisis

William Harvey en el siglo XVII fue uno de los pioneros de la fisiología humana con su descubrimiento de cómo se realiza la circulación de la sangre en el cuerpo. Desde entonces la técnica del estudio de la circulación sanguínea es absolutamente distinta, pero la sangre sigue circulando igual.
Esto viene en relación a la afirmación del sociólogo Fukuyama cuando después de la caída del Muro de Berlín proclamó el fin de la historia. La historia sigue circulando.
Cuando hoy en día también se augura el fin del psicoanálisis, podemos reflexionar que las técnicas del estudio de las funciones psíquicas y sus aplicaciones a nuestra vida psíquica han variado desde Freud, pero el inconsciente y la sexualidad infantil siguen circulando.
Se calcula el Bing Bang, la explosión del comienzo de nuestro universo en 4.500.000 de años y la evolución de las especies hasta llegar a nuestros primitivos y lejanos parientes en 700.000 años, como lo han ido dilucidando los paleontólogos.

Podemos interrogarnos de cómo se fue constituyendo nuestro inconsciente y cómo evolucionará. Quizás dentro de 700.000 años nuestros descendientes encontrarán una respuesta.

Enrique Foks

 

HISTORIA, ¿historias?

El centenario de la creación de la I.P.A. (Internacional Psychoanalytical Association) 1910-2010 lleva a algunas reflexiones sobre cómo la subjetividad humana recrea la historia de una manera particular, aún con archivos escritos a la vista.
Esos mismos archivos revelan que en la I.P.A. destinada al comienzo a mantener la pureza de la estructura básica de la visión freudiana del psicoanálisis: inconsciente, sexualidad infantil, teoría de los sueños, igual surgieron disidencias en seguida.
Con el fin de resguardar esa pureza se creó el Comité Secreto de los siete anillos (integrado por Karl Abraham, Sandor Ferenczi, Otto Rank, Ernest Jones, Max Extingo y Hans Sachs)
La primera disidencia notoria fue la de Jung, que Freud al comienzo quiso tolerar para evitar que la primera generación de psicoanalistas, casi todos judíos de Europa central, conformaran el psicoanálisis como ciencia judía. Igual Jung se aparato de la I.P.A.
Después llegaron las disidencias de Adler, Rank, el freudo-marxismo de Reich, etc.
Merece destacarse que junto con esas disidencias que se concretaron con la salida de la I.P.A. de sus protagonistas, fueron apareciendo nuevas tendencias con sus correspondientes conflictos: Melanie Klein y sus controversias con Anna Freud, y después de la Segunda Guerra Mundial Lacan en Francia.
Si algo vital puede rescatarse en una institución es cuando no queda atrapada en un discurso único y se aceptan las discusiones ideológicas, sin recurrir a la muletilla, lo que es psicoanálisis y lo que no es psicoanálisis.
El mejor ejemplo se ha dado con el movimiento lacaniano que, desde ser considerado al comienzo como un cuerpo extraño al psicoanálisis, se ha transformado en un movimiento ideológico tanto adentro como afuera de la I.P.A.
Volviendo a cómo la historia se vive como historias, una buena muestra es como la historia de la I.P.A se ve desde una perspectiva personal. En la reseña de Robert Wallerstein sobre la historia de la I.P.A. publicada en el Diccionario Internacional de Psicoanálisis de Alain de Mijolla, gran parte de su historia está centrada sobre la polémica ocurrida durante 30 años alrededor del análisis profano defendido por los psicoanalistas europeos y el rechazo norteamericano al ejercicio del  psicoanálisis por los no médicos.
Como se ve no existe la Historia, sino historias.
Lo que podemos desear es que en los próximos 100 años la I.P.A. siga teniendo historias vitales.

Enrique Foks

 

La ofensiva contra el Psicoanálisis

Cuando nos limitamos a creer que el avance contra el psicoanálisis proviene de las neurociencias y sus derivados terapéuticos: medicación psicotrópica, terapias cognitivas, nos restringimos a algunos aspectos más llamativos. En primer lugar porque las neurociencias llegan a una roca infranqueable por el momento: la subjetividad, y en segundo lugar y quizás el más relevante, porque esa ofensiva responde a un movimiento defensivo y global de la sociedad actual que teme desbordes por la orientación tendiente a reducir el hombre al "homo economicus", dependiente de las leyes del mercado. Y ya vemos actualmente con la crisis financiera global, como los aprendices de brujo fallan.
Si observamos lo que pasa en los países desarrollados y que posteriormente posiblemente lleguen a los países periféricos como los latinoamericanos, observamos un recrudecimiento del terror a no poder controlar los cuestionamientos que plantean los individuos de una sociedad cada vez más desquiciada.
Vemos como en Francia el gobierno intenta establecer una ley caricatural que permite evaluar la potencialidad delincuente de los chicos de tres años, la internación de por vida de los psicóticos considerados peligrosos, la castración química de los violadores, etc. Lo mismo en Inglaterra y en Alemania donde se procura una reglamentación estricta de cuales deben ser las normas aplicadas en toda psicoterapia.
Insistimos, no se trata solamente de una ofensiva contra el psicoanálisis, es un movimiento que trata de reprimir en la educación, en la justicia, en la salud mental y en la cultura, todo intento de dar a la palabra la posibilidad de salvaguardar la subjetividad.
El DSMIV nos da una muestra de cómo se clasifican y evalúan las personas, no cómo escucharlas. Cómo se intenta dar una respuesta simple, unilateral a la temática tan compleja y polifacética de la subjetividad.
Tratemos de salvar la dignidad de nuestra labor artesanal y enorgullecernos de una visión más rica, abrevada en todas las manifestaciones de la cultura.
Recordando el libro Fahrenheit 451 de Bradbury, ni quemando todos los libros, se puede impedir la fuerza de la memoria y el conocimiento que queda en nuestra interioridad.

Enrique Foks

 

El Psicoanálisis ayer y hoy

A veces uno se pregunta cómo ven los psicoanalistas al psicoanálisis hoy en relación al que conocimos hace 50 o más años y cómo lo ve la sociedad.
Con respecto a la primera pregunta quizás sea difícil generalizar. Todos conocemos algunas corrientes teóricas que siguen funcionando con una visión ortodoxa imperturbable, como si los psicoanalistas mismos o sus pacientes no hubiesen cambiado en las últimas décadas.
Otros con unas técnicas más parecidas a las de Ferenczi, generan encuadres más plásticos. Yendo a modalidades no psicoanalíticas, vemos los que se pliegan a terapias cognitivas o de apoyo sin reconocer que tienen su punto de partida en los descubrimientos freudianos del inconsciente, de la sexualidad infantil, pero manejados con otros instrumentos.
¿Y cómo lo ve la sociedad? También existen diversas tendencias. Diría que en general con una mirada de tolerancia escéptica. Aunque algunos sectores de sociedades como la argentina siguen creyendo en el psicoanálisis. A veces como una creencia que reemplaza a otras utopías perdidas como la religiosa o política. Pues la creencia es también un integrante de la subjetividad que subyace al mito. Freud mismo, hombre de las Luces y positivista, pensaba que la metapsicología que estaba creando era una mitología.
Lo que permanece como basamento humano es la subjetividad. Porque la subjetividad existe y goza de buena salud, pero no es la misma subjetividad que exploró Freud hace más de 100 años.
Los avances científicos y tecnológicos, queramos o no, modifican nuestra subjetividad, desde las técnicas de clonación y de fecundación asistida hasta los medios de comunicación como Internet.
Aquí vemos cómo se borra la espera y se instaura la inmediatez. Ya no se recibe una carta después de un viaje en barco de 20 días. La espera ansiosa de una buena o mala noticia se transforma en un impacto inmediato. Es la subjetividad del corto plazo o consciente. La subjetividad del largo plazo sigue enraizada en el inconsciente donde permanecen acechando y atormentándonos la muerte, el sexo y la agresividad.
De todo esto trabajaremos en el 2007
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Gilda Sabsay Foks

Presidente Honorario
Mauricio Abadi

Comité de Honor
Horacio Etchegoyen
Otto Kernberg
Alain de Mijolla
Daniel Widlöcher

Presidenta
Gilda Sabsay Foks

Vice-presidente
Benjamín Resnicoff

Secretaria
Silvia Dvoskin Zadoff

Secretario Científico
Enrique Foks

Vocales
Ana Kaplan
Blanca Montevechio
Manfredo Teicher